¿Cómo comer saludable?

En muchas ocasiones las personas se preguntan cómo comer saludable pero no hallan una respuesta que les indica por dónde empezar. De hecho, comer de manera saludable no es un propósito sencillo y no basta con la actitud, es necesario documentarse. A continuación se recopilan diez ideas esenciales para aprender a comer de manera saludable:

1. Identificar el exceso de azúcares. Uno de los hábitos alimenticios más dañinos que pueden adquirirse es comer con demasiada azúcar. Sin embargo, en muchas ocasiones la persona no tiene la menor idea de cuánta azúcar se consume diariamente. Así, es importante sentarse y enlistar todos aquellos alimentos que contienen azúcar, recogiendo desde los productos industriales como la bollería y la repostería hasta los zumos, las frutas, las sodas, los postres e incluso los aderezos de los alimentos que contienen azúcar enmascarada.

2. Liberarse de las grasas trans. Las grasas trans son un gran problema en las dietas debido a las consecuencias dañinas para la salud. Pero no sólo la bollería industrial contiene estas grasas, también están presentes en los productos precocinados como las pizzas, las lasañas o los snacks. Así, sería un buen inicio prescindir de los alimentos que contengan grasas hidrogenadas.

3. Incluir en la dieta más proteína vegetal. En nuestra cultura occidental se ha sobreestimado el papel de la proteína animal, una de las causas principales de la descalcificación ósea. Por esta razón, es totalmente aconsejable aumentar el consumo de las proteínas vegetales mezclando las legumbres con los cereales.

4. Consumir menos sal. Al igual que en el caso del azúcar, es importante aprender a detectar los alimentos que consumimos cotidianamente y contienen sal. Por ejemplo, más allá de la sal que se le añaden a los alimentos, todos los productos industriales contienen una cantidad importante de sodio. Así, la mejor opción es comenzar a cocinar con más sabor pero con menos sal, utilizando los condimentos como el comino o el ajo.

5. Usar las vinagretas suaves como aliño. En muchos casos el vinagre que se consume con asiduidad (el de vino) puede resultar demasiado fuerte para los estómagos delicados. En este caso es mejor utilizar el vinagre de manzana o de arroz que no resultan tan irritantes, cuidando no abusar en la cantidad. Además, el vinagre es un adelgazante natural.

6. Controlar el consumo de pan. Aquellos que optan por la dieta mediterránea en muchas ocasiones utilizan el pan como un acompañamiento en las comidas. Así, muchas veces se consume una cantidad excesiva del mismo. Es mejor optar por el pan integral ya que es más natural y reservarlo para el desayuno o las meriendas entre horas, siempre consumiéndolo en rebanadas. 

7. Aumentar el consumo de frutos secos. Tan sólo 25 gramos de frutos secos son la ración ideal cotidiana pero pocas veces estos se incluyen en el menú diario. Los frutos secos, debido a su variedad, pueden incluirse en las meriendas o incluso en los platos de las cenas, siendo muy apetecibles cuando se cocinan con las carnes o incluyéndolos en las ensaladas.

8. Menos café y más infusiones. La vida cotidiana proporciona un grado de estrés excesivo como para aumentarlo con el consumo del café, una bebida que también provoca problemas digestivos y que afecta la calidad del sueño. Así, es mejor optar por el café sólo en las mañanas y beber un té o infusiones durante el resto del día. Los denominados café de cereales son algunas opciones a considerar.

9. Valorar la idoneidad de las meriendas. Deben evitarse las meriendas donde se picotea un poco de todo ya que este comportamiento hace que seamos incapaces de controlar lo que ingerimos. Lo mejor es optar por las frutas y eliminar esos bocadillos de embutidos por opciones más saludables como el atún, las sardinas, el bonito o las anchoas.

10. Llevar una vida activa. Seguir todas estas recomendaciones alimenticias mejorará la salud pero no estaremos explotando todas nuestras potencialidades hasta que no desarrollemos una vida activa. Por vida activa se entiende la actividad física pero también la posibilidad de eliminar malos hábitos como el alcohol o los cigarrillos.